ADIVINOS O…
En estos tiempos tan
convulsos, que nuestro responsable de Economía en el Gobierno de España vea señales de estabilización (seguro que
esto les recuerda algo: brotes, recuperación…), simplemente porque, en el
primer trimestre de este año, el crecimiento
negativo fue del menos 0,3% cuando la previsión era del menos 0,6%, coño..., permítanme la expresión, pero es que seguimos
con más de lo mismo, y lo que es más grave “celebrando un crecimiento
negativo”; que no se por qué no se le llama disminución o minoración, en vez de
crecimiento negativo.
Hoy casi todos los
hogares españoles convivimos con un familiar nuevo, se trata de una prima que
nos presentan un día sí y otro también y que se ha quedado a vivir entre
nosotros, se apellida riesgo, y además
gana puntos día a día, aunque últimamente se ha asentado y acomodado entre los
300 y los 350 puntos.
Si hacemos un poco de
memoria, y miramos solo año y medio para
atrás, podremos comprobar lo se nos decía; que cuando la prima de riesgo
superase a los 300 puntos poco menos que nos iban a masacrar desde la Unión Europea , o que
el rescate sería inminente, etc., al menos eso anunciaban una y otra vez los del Partido Popular, diciendo incluso que
la prima de riesgo se llamaba Zapatero. Cuando, ahora, con ellos en el gobierno, ha llegado hasta los 700 puntos. Pero es que
los tipos de interés a 10 años están
también en el 4,80% y de ahí no bajan.
Pues con ese discurso lograron que el anterior Presidente adelantara las
elecciones y con ello alcanzaron su objetivo:
el gobierno de la
Nación.
Y ahora se olvidan de
a cómo estamos pagando la deuda, y toda esa cantinela de que cuando llegase
Rajoy se resolvería lo de la prima de riesgo, de que mejoraría la economía y que
descendería el número de parados, ha resultado ser una quimera.
Pero nuestro gran
problema, no está ahí, está en que nuestra deuda sigue aumentando, aunque el
tipo de interés que pagamos se reduzca, porque el volumen es tan grande, que,
en términos del producto interior bruto, sigue creciendo, y por eso los objetivos marcados resultan imposibles de
cumplir.
Lo más importante para
un país, es el ahorro. En los años 90, con el mecanismo de cambio del sistema
monetario europeo, nuestros bonos y nuestro tipo de interés bajaron y sin
embargo la deuda aumentaba, pero seguíamos pagando un interés bajo, debido a
que la tasa de ahorro era muy elevada (en torno al 19%). ¿Saben en cuánto está ahora?, en el 8%, y esto, lo que genera es desconfianza en
los inversores, pues saben que en un país donde hay más de un millón y medio de
familias que no llegan a fin de mes, que 250 mil empresas han cerrado por falta de financiación y que hay más de 6...,
de parados, de los cuales un 57% son
jóvenes (es que solo ver esa cifra me entra pavor), y de ellos 2,5 millones se los podemos
atribuir al Gobierno anterior en 8 años, pero es que 1,8 millones son de PP en
solo en 18 meses, y por eso no puede haber ni confianza, ni recuperación.
Y para más inri
nuestro actual Presidente nos dijo el otro día que ahora estamos mejor que el año pasado, y que llegaremos a estar
en condiciones más favorables el año que
viene, porque ha mejorado el déficit público. ¡Cómo!, pero si hemos batido el
récord con el 10,6%; que la situación del
sector exterior es más positiva, sí, porque las familias han realizado
un esfuerzo enorme, pero no lo han hecho las administraciones públicas. En
cuanto a que ha mejorado la inflación, aquí es donde no
podemos decir que el Gobierno esté mintiendo, dado que ha aprendido de sus propios errores: como vio que la subida de impuestos, sobre
todo del IVA, repercutía en que la inflación se disparara, hecho éste que
lo llevó a tener que actualizar las
pensiones, ahora han descubierto que había que haber “desindexado” la economía
(palabra que para el Ministro no debía existir, ya que no fue capaz a
pronunciarla). O sea, que ahora es cuando se dan cuenta de que, lo que provocó
un arrastre inflacionista ha sido, algo tan elemental como, reconocer que todos aquellos elementos regulados por ley que inciden en los precios públicos, estaban indexados a la
inflación. Así es, porque si no, no se explica el que hayan decidido
modificarlos y que ahora queden fuera del IPC.
Un
pariente mío, cuando alguien se aventura a predecir lo que va a pasar, dice:
“Tú eres o adivino, o gilipollas”. La experiencia nos dice que los distintos
gobiernos y sobre todo sus gobernantes, y los incluyo a todos, cuando hacen
estas predicciones, van en la línea de lo que dice mi pariente, y de adivinos
tienen poco futuro. Pero es que los actuales se llevan la palma. No hay más que
escucharles hablar curiosamente de todo lo que empieza por “i”; no sé qué
tendrán contra esa letra: IRPF (solo eran dos años, recuerdan, ahora hasta 2015
y porque hay elecciones, si no...), luego vendría el IBI (también eran dos
años, ¿qué apuestan a que no?…), después el IVA, (dijeron, en cuanto mejore la
economía, volverá a bajar, ¿ustedes se creen algo?), y mucho me temo que todavía
quedan más íes…
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