Cuando las barbas de tu vecino veas
pelar…
Los resultados electorales en
Italia, reflejan una situación preocupante, porque tanto Grillo como
Berlusconi, han conseguido mejorar las encuestas y sumar, entre ambos, más del
50% de los votos, y todo ello gracias a un discurso
antieuropeísta. Todos tenemos que reflexionar sobre esta cuestión.
En España hemos tenido un sistema de
representación política que ha durado treinta y cinco años, desde la transición
hasta nuestros días, y que calificamos como bipartidismo imperfecto, dos grandes partidos a nivel
nacional, que a veces ganaban por mayoría absoluta, y otras veces tenían que
buscar apoyos parlamentarios, normalmente, con los partidos nacionalistas, pero
con un esquema de estabilidad que nos ha durado hasta ahora. Y entre estos dos
grandes partidos sumaban (+-) el 85 o 90 por ciento de la representación en
Congreso y Senado.
Otro ejemplo paradigmático tenemos
con Cataluña, donde los dos grandes partidos, CIU y el PSC, siempre han tenido
el 80% del Parlament y se han repartido todo el poder, tanto el autonómico,
como el local e incluso nacional.
Pero todo esto está transformándose
y cambiando muy rápidamente, en las últimas elecciones catalanas, vimos como la
suma de estos dos grandes partidos, pasó de 90 a 70 escaños y hoy día, según
las encuestas, esta suma no llegaría a los 60, sobre un total de 135 diputados,
con siete fuerzas políticas que consiguieron representación en la Cámara, y lo
que es más preocupante, con la irrupción de un partido antisistema, lo que nos
lleva a un esquema para gobernar, que no sabemos donde puede llegar.
En España, hace cerca de año y medio,
tuvimos una mayoría absoluta, nada que objetar, plena legitimidad para
gobernar, pero si hacemos caso igualmente a las encuestas, vemos una pérdida
muy fuerte de apoyo hacia el partido que ganó dichas elecciones, y que esa
perdida de apoyo, no es recogida por el principal partido en la oposición, que
teóricamente debería ser la alternativa.
Por lo tanto, podemos estar ante un
cambio importante en nuestro sistema habitual de representación política. Esto
en principio, no tiene por que ser malo, los pactos y los acuerdos, en sí
mismos, y en defensa de los intereses ciudadanos, son beneficiosos, lo que
puede ser malo, es según lo que venga, que podría conducirnos una situación
ingobernable, como le pasa a italianos o griegos.
Volviendo a Italia, donde hace
quince años, intentaron recomponer el sistema político. Luego vino Berlusconi,
con su populismo antidemocrático. Un personaje éste, que se inició en el
Partido Socialista de Bettino Craxi, pasando
por el Tangentopoli, después por Manos Limpias, siempre con su discurso
demagogo. Comenzó a combatir la corrupción institucional en Italia y creó el
movimiento Forza Italia. Pero poco después fue acusado, en varias ocasiones, de
conexiones con la mafia calabresa y a resultas de esto, varios de sus
colaboradores, como Cesare Previti, fueron condenados en firme por la justicia.
Y por eso ahora tienen la situación que
tienen.
Considero que todos deberíamos
pensar, muy seriamente, que es lo que está sucediendo, porque el riesgo peor,
ante una crisis económica tan grande como la que estamos padeciendo, una crisis
política y una crisis institucional, es que caigamos en manos de la demagogia o
de los populismos.
Así que pon las
tuyas a remojar…
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